Adaptándonos a la Ciudad Sostenible

Escrito por Gabriela Pérez

Por más de 23 años he vivido en una ciudad en donde la bicicleta es el principal medio de transporte de las personas. Para mí ver a tanta gente en bicicleta era normal, pues les digo que desde niña vivo aquí, en San Francisco del Rincón, Guanajuato. Pero ir a otros lugares, empezar a hacer un poco más observadora me hizo darme cuenta y tener el criterio propio de decir “sí, somos pueblo bicicletero”. Y es que a pesar de que en mi ciudad no existía como tal una vialidad específicamente para este transporte, hasta hace apenas un poco menos de dos años, el bicicletero llega a respetarse.


Pero ¿por qué mi reseña anterior acerca de la movilidad con las bicicletas? Bueno, a partir de que inició la pandemia como ciudadanos que trabajamos y nos movemos en transporte público tuvimos que adaptarnos a la “nueva normalidad”. ¿Cómo? Sacando nuestra bicicleta a “pasear” más a menudo. ONU Hábitat señaló que muchas ciudades de Europa dejaron el transporte público por salud. Y no para evitar una obesidad en casa por tener una vida sedentaria, sino porque sabemos que los autobuses son un espacio cerrado, pequeños y donde van más de 36 personas. En conclusión, en este caso, el autobús sí es un medio de transporte muy requerido, pero también es un punto de infección mayor en esta época de contingencia. Así, se tuvieron que buscar alternativas y ahora la bicicleta se considera la mejor en transportes en esta pandemia después del automóvil.


¿Pero que hay en lo ambiental? Por supuesto, si la calidad del aire hubiera mejorado con las personas dentro de sus casas al no utilizar un coche, eso puede mantenerse al cambiar tu coche o el autobús por una bicicleta. El automóvil es parte del problema ambiental ya que emana dióxido de carbono trayendo como consecuencia el efecto invernadero. No está mal tener un coche, lo que está mal es que no lo verifiques, que no le des el cuidado que necesita, que utilices el coche para transportarse a distancias cortas, que lo utilices frecuentemente y esto haga que consumas más gasolina la cual por supuesto el extraerla y consumirla tiene otro impacto más al ambiente.


En el 2019 la ciudad de León fue felicitada porque era la primera ciudad de Guanajuato que contaba con 155 km en ciclovía. A mediados del mismo llegaron las bicicletas “rentables” las cuales estaban posicionadas en diferentes lugares del centro de León para que pudieras andar en bicicleta en esta zona. Todo esto fue realizado y certificado por la Procuraduría Ambiental y Ordenamiento Territorial del estado (PAOT) para así disminuir la excesiva contaminación con la que la ciudad de León cuenta, a pesar de tener tantos kilómetros en ciclovía.


2020, llega una pandemia, la población de ciclistas aumenta, los transportes públicos quedan atrás. Los ciclistas exigen más ciclovías en avenidas grandes de la ciudad como lo es la avenida López Mateos.


Hace unos días se inauguró la prueba piloto que consiste en quitarle un carril (de tres carriles) al automóvil de la avenida López Mateos y dejar que lo usen los ciclistas. Hasta ahora para la mayoría todo esto lo definen en una palabra: Caos. La justificación es que simplemente no están de acuerdo ya que esto mismo ocasiona mucho tráfico. Ciclistas atropellados, personas entre auto y bicicleta teniendo percances. Pero ¿por qué pasa esto? Bueno, la realidad es que una ciudad tan grande como León no estaba acostumbrada a ver tantos ciclistas juntos dentro de una ciudad. Sí, hay ciclovías, sí hay gente que las usa, pero antes de la pandemia no eran tantas como hasta ahora y a diario.


Lo mismo pasó en mi ciudad hace un año aproximadamente, cuando le quitaron un metro y veinte centímetros a la calle donde pasan los automóviles. La principal molestia fue esa: “¿por qué nos quitan espacio si los ciclistas no respetan?”. No estábamos acostumbrados a tener un carril exclusivo para nosotros, pero tuvimos que adaptarnos y los automovilistas tuvieron que adaptarse. Ha pasado un año y las quejas cesaron. Adaptación.


El urbanismo va transformándose, a favor o en contra de la sociedad, pero lo hace si pedir permiso. A partir de la época de la industrialización las calles empezaron a hacerse más anchas para que el coche pasara, y a la gente se le tuvo que hacer una banqueta de un metro y veinte centímetros para delimitar el área de cada uno. Pero la contingencia llegó, y esto cambia, el uso de la bicicleta llegó para quedarse en esta nueva etapa de la urbanización, y de una manera diferente, en la cual no porque quieras tener un carril para que lo usen los ciclistas sino porque la misma pandemia le obliga a la ciudad a tener una. Y así como tuvimos que adaptarnos a portar un cubrebocas que nunca habíamos utilizado la mayoría de la población, así la ciudad también tiene que adaptarse.


Esto es la nueva normalidad en la ciudad, ayudar al planeta usando más la bicicleta y disminuyendo el uso del automóvil, más que nada para ayudarte a ti y evitarte un contagio o velo de esta manera, si quieres evitar tráfico, evítate problemas y mejor usa tu bicicleta. Recuerda, es adaptarnos a las nuevas reglas que una ciudad nos impone con el contexto en el que estamos viviendo. Gracias a ello, esperamos tener un futuro más sostenible. Hoy automovilista se te quitó un carril, mañana podrán cerrar una calle o quizás aplicarte el “hoy no circula”. Tú eliges, ¿eres de los que se adapta y usa su cubrebocas o de los de mente cerrada que esperan que todo esto siga siendo una mentira?

¡GRACIAS POR LEER!


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