Una hermosa vista al Valle del Mezquital: CASA OJIVA

Escrito por León Higuera


La naturaleza no sólo regala vida al ser humano, nos da una infinidad de formas, estructuras y texturas, que llegan a ser de gran inspiración para el diseño. La biofília se refiere a la conexión entre la naturaleza y el ser humano, busca ese reencuentro que fue alejado a través de la tecnología y sus dispositivos.


Dentro de esta tendencia se busca la aparición de plantas naturales dentro de nuestros espacios, donde podamos reconocer la importancia de estas, pero de igual forma la representación de la naturaleza, no solo es poner una maceta y una planta, podemos implementar otras cosas que pueden enriquecer el concepto.


Casa Ojiva un proyecto prometedor que busca enriquecer la naturaleza y crear un lazo muy cercano al ser humano con el mundo natural, esta próxima a concluir su obra y abrir sus puertas para que puedan tener un hospedaje lleno de diseño y experiencia; sus proceso de construcción y diseño ha sido todo un reto, la inspiración total de la naturaleza representada en sus formas orgánicas de la fachada principal y del interiorismo, nos muestran el gran valor que tiene la madre tierra.


Ojiva quiere que tengas toda la experiencia natural desde tu llegada, que camines por los senderos de tierra, escuches el sonido vibrante de las plantas cuando sopla el viento, ver los contrastes de la vegetación y sus formas, y que al llegar a la espacio encuentres sentido total, del porque de la crudeza del concreto, y los elementos naturales que se encuentran entretejidos o que emergen de los muros sólidos.


Los materiales implementados en la arquitectura y el interiorismo de Casa Ojiva son: la madera, se buscaron maderas secas, para no tener problemas de putrefacción, fibras naturales en muebles y accesorios que buscan contrastar con el concreto y enfatizar que los materiales no deben maquillarse, deben exponerse en su estado natural; de igual forma no hay colores fuera de los neutros, ya que se buscó valorizar los paisajes naturales que van cambiando de verde intenso a grises y cenizos en las épocas que no hay lluvia, el entorno cambia conforme a sus estaciones y provoca tener un cuadro distinto que ver cada estación.


El interior de ojiva impacta desde el primer momento en que entras, son sin un sin fin de emociones y sensaciones provocadas por el desapego de la ciudad y el reencuentro con la naturaleza, a pesar que el concreto es gris y suele verse macizo, las grandes ventanas aligeran el espacio enfocando la vista hacia el gran valle mezquital, donde puedes salir a una terraza, disfrutar de un buen café a la sombra de unos aleros ojivales con madera de durmiente.



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