¿Y Después de la Contingencia?

Escrito por Karen Poulain


Considero que una gran parte de las personas que estamos viviendo estos tiempos en casa lo que más extrañamos es el uso del espacio público, los lugares de encuentro y desencuentro, sitios en los que nos reconocemos e identificamos en nuestra vida cotidiana. Así mismo también es evidente que ésta situación lleva implícita nuestra falta de contacto con la naturaleza, la que hoy si valoramos pero que no reconocemos en el trajín de nuestra vida diaria.


Múltiples son las opiniones, creencias y elucubraciones sobre el origen de nuestro invisible enemigo pero lo que si es contundente son las consecuencias que ha perpetrado en nuestra vida.


¿Cuál será nuestro futuro en la era potscovid?


A ciencia cierta nadie lo sabe aún y cuando hoy, al menos en nuestro ámbito local de Guanajuato, se apresuren las cosas para regresar a la nueva normalidad.


Las redes sociales nos han saturado de información de diversa índole sobre la pandemia pero el tema que nos preocupa desde la arquitectura es lo que será de ahora en adelante la dinámica social en el uso del espacio público, las aglomeraciones y en el espacio de confinamiento en el que hemos vivido durante los últimos meses. Está ultima situación ha dejado en evidencia que los espacios dormitorios que ofrecemos a la mayoría de los habitantes de nuestro país dan nulas posibilidades para hacer el rimbombante “home office” que tanto ha sido ponderado en ésta contingencia.


Hay algunas líneas que empiezan a configurarse para la etapa que está por venir. Tendremos que aprender a vivir sin patrones culturales tan arraigados como el saludo en sus diversas acepciones. Habrá que abrir un nuevo capítulo en la proxémica para trabajar las distancias, algunas de repente no tan sanas, lo que nos llevará a reconsiderar formas, dimensiones y características del espacio arquitectónico. Con toda la situación que hemos estado experimentando últimamente habrá que ver las oportunidades para que la arquitectura adapte espacios existentes y adopte criterios para estar acordes con las nuevas medidas sanitarias que se impongan.


La naturación de las ciudades tendrá que ser otro compromiso a cumplir. Una de las hipótesis que se maneja sobre el origen de la enfermedad es la del daño tan avanzado que le hemos infringido al planeta en nuestro afán por conseguir confort y bienestar a costa de la depredación de los recursos, la afectación de los ecosistemas y la disminución de biodiversidad. Es evidente que la Naturaleza no nos necesita y que aún en el poco tiempo que nos ha mantenido en casa ha logrado revertir situaciones que anteriormente ya no veíamos por la polución o por nuestra presencia omnipresente en todo el planeta.


De ahora en adelante tendremos que ser más empáticos con lo que nos rodea, respetuosos de la Naturaleza y más conscientes sobre las consecuencias de nuestros excesos. Tendremos que reconstruir el entorno natural primigenio que había antes de nuestras ciudades y buscar la armonía entre nuestra civilización y el lugar que habitamos.


Las tareas que se avecinan ahora que baje el impacto de la pandemia son bastantes e implican un compromiso para todos nosotros como especie y muy particular para nuestra profesión para hacer posible que las actividades sean contenidas en espacios que de ahora en adelante deberán de atender a una nueva realidad.