¿DISEÑO GRÁTIS? Una Propuesta Indecorosa

Escrito por Gerardo Adrián Flores Rojas


En esta ocasión te voy a hablar de un tema rudo, difícil, de esos que probablemente no le guste tratar a más de uno. A mí en lo personal, me cabrea. Llegue a sentir un poco de enojo al momento de escribir estas líneas, me genera tensión expresarlo, ya que vienen a la mente todas aquellas situaciones incomodas por las que uno tiene que pasar en esta honorable profesión.


Diseñar gratis, malbaratar de forma intencionada u otorgar el proyecto a cambio de un beneficio futuro, es una práctica constante en Latinoamérica que denigra el valor de las ideas, la adecuada planeación, el desarrollo sostenible y la visión a futuro que ampara un proyecto de arquitectura. Se ha normalizado tanto que hasta zozobra llega a producir en nosotros los arquis que nos apasiona el diseño arquitectónico.


No hay manera de evitar las situaciones que se nos presentan ya que son siempre variables, en más de una vez te sentirás estafado o manipulado, a veces puedes caer en la trampa y no darte cuenta hasta que sea demasiado tarde. Más que consejos te presentare estas 7 anécdotas que me hicieron cuestionarme el por qué ciertas personas incluso los mismos colegas no valoran el diseño.


1.- EL GODIN RENEGADO.

En mis tiempos de Godínez como proyectista dentro de una constructora, (llámese Godínez a un empleado de oficina) en una ocasión me toco escuchar como un residente de obra despotricaba en contra de los que integrábamos el área de diseño. Vociferaba que si no fuera por él, nosotros no tragábamos. Se quejaba de los cambios en el proyecto y manifestaba sobre que el diseño no era relevante sugiriendo que el ingreso en la empresa se generaba únicamente de su accionar.


Aquí déjame abrir un paréntesis. La obra de arquitectura es un trabajo de equipo, y el diseño es el inicio en la suma de esfuerzos. Los clientes invierten su dinero gracias a las ideas detrás del proyecto y la planificación, nada surge por sí solo.


2.- ROMANTICO Y SOÑADOR.

Resulta que me ha tocado que hasta en las pláticas entre colegas me llaman en tono de burla como un romántico o soñador cuando hablo del valor del diseño como la importancia medular en la arquitectura. Y es que a menudo se le da más importancia solo al trabajo que genere más billetes. No me tomen por tonto, claro que es vital el dinero. Pero les aseguro que si nos remontáramos a aquel momento en que decidimos ser arquitectos, la mayoría recordaría que lo hizo por vocación y no tanto pensando en el dinero.