El ABANDONO URBANO y en que te afecta

Escrito por Pablo Vazquez


Durante siglos, los centros han concentrado las actividades de la ciudad; las oficinas de gobierno e iglesia configurando la plaza principal, escuelas y universidad, hospitales, comercios de toda índole, el equipamiento social y por supuesto las casonas de los notables así como las viviendas de los trabajadores en otro sector.


Pero a partir del siglo XX, tanto en México como en los países latinoamericanos, hay grandes cambios sociales, económicos y políticos que empiezan a cambiar drásticamente la fisonomía de las ciudades. Uno de ellos fue el crecimiento demográfico que septuplicó la población urbana e impulsó la brutal expansión de las ciudades hacia sus periferias. Esto trajo consigo la reubicación de muchas actividades hacia las periferias y con ello el gradual deterioro del centro urbano.


Este deterioro urbano es el desuso o falta de calidad de los espacios, calles, infraestructuras y edificios que conforman una o varias ciudades. Este término se utiliza al referirse especialmente a los barrios y zonas industriales construidos más allá de un centro histórico urbano y/o de un centro industrial urbano, es decir en los crecimientos urbanos, sean estos periféricos o concentrados.


Dados los crecimientos demográficos que se están dando a nivel mundial, originados en las mejores condiciones sanitarias y de alimentación, aparte de la concentración de población en los núcleos urbanos principales y del cambio poblacional, con el traslado del habitante rural al entorno urbano, junto con la combinación de ciertas "mejoras" del urbanismo moderno: altura, grandes distancias entre edificaciones, zonificación de usos, desplazamiento motorizado, carencia de identidad de los espacios urbanos, y el hecho de que la mayor parte de las zonas libres no hayan tenido tratamiento alguno, han influido en la dificultad de integración metropolitana de estos barrios.


Esta dificultad se ve incrementada al tratarse en muchos casos de ser entornos urbanos habitados por una serie de individuos socialmente vulnerables, lo que los conduce a crear entornos habitacionales socialmente deprimidos. El resultado final son lugares rápidamente degradados y barrios deprimidos.

Hablando más específicamente de nuestro contexto, es decir, en nuestra ciudad que es León Guanajuato no estamos exentos de este fenómeno, ya que en el centro de la ciudad es muy evidente, un ejemplo de esto es la avenida Miguel Alemán y sus alrededores. Como viviendas deshabitadas, espacios con autoconstrucción en curso, obras en proceso cuyo abandono es ahora un referente de los habitantes de nuestra ciudad; un ejemplo claro de esto, era el edificio ubicado en la entrada de la Avenida Miguel Alemán frente a la glorieta del monumento a la madre, cuyo abandono de 30 años era un referente negativo de la ciudad tanto fenómenos como delincuencia, pobreza, inseguridad y desperdicio de espacio urbano.


Pero las soluciones a esta problemática podrían ser la mejora de la vivienda existente, la recuperación de su función social y la mejora de las condiciones sociales y del hábitat de los barrios en su conjunto, como estrategia para la revitalización urbana sostenible, incidiendo en una política continuada por recuperar y mejorar la vivienda existente en sus distintos grados de intervención parcial o integral, ya sea en elementos comunes, interior de las viviendas, constructivos, estructurales, cubiertas, carpinterías, instalaciones, accesibilidad, entre otros, se considera como una buena práctica urbana, tal y como lo ha definido ONU-Hábitat.

Por otra parte en muchas ciudades se inicia la recuperación de ámbitos urbanos degradados, mediante la rehabilitación de barrios o la rehabilitación de centros históricos que precisan de una mayor intervención social y urbana. Recuperar, mantener, rehabilitar, tiene además ventajas ambientales o de sostenibilidad urbana en la recuperación de materiales constructivos, evitar la ocupación de más suelo y territorio, conservar por tanto los valores naturales de espacios libres de edificación, mejorar las condiciones climáticas de los edificios, mejora de la eficiencia energética y en la utilización sostenibles de recursos energéticos. Y para concluir te dejo una cita que me inspiró a escribir este artículo:

“Las ciudades que no piensan en su futuro, condenan a su ciudadanía a padecerlo”. -Arq. Juan Carlos Rojo

¡Te veo en el siguiente artículo, colega!


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