El Edificio que FLOTA de Madrid: TORRE CASTELAR

Escrito por Sandra Gonzalez


Arquitectos: Rafael de La-Hoz Arquitectos

Fotografía: Rafael de La-Hoz Arquitectos, Pérez-Llorca y Asqueladd

Ubicación: Madrid, España

Año: 1983

Autor: De Asqueladd, CC BY-SA 3.0

Cuando pensamos en la palabra “aire” en arquitectura lo primero que se nos viene a la mente son los edificios diseñados considerando el factor viento, sin embargo, hay edificios que no están diseñados específicamente pensando en esta variable pero que su diseño crea la impresión de que una parte del edificio está “flotando en el aire”. Un ejemplo de esto es el Edificio Castelar de Rafael de La-Hoz Arderius y Gerardo Olivares construido en el año de 1983 y que se encuentra ubicado en la ciudad de Madrid, España.


Fotografía cortesía de Rafael de La-Hoz Arquitectos

Este edificio de oficinas, el cual fue restaurado en el año 2011 por Rafael de La-Hoz Castanyz hijo de Rafael de La-Hoz, se encuentra emplazado en la plaza dedicada al político español Emilio Castelar y posee un considerable desnivel que es lo que le da la forma al edificio ya que la torre se coloca en la parte más alta del terreno ganando de esta forma perspectiva y altura generando así una enorme rampa de área verde con una escalinata de travertino que se integran a la ciudad y que a su vez permiten acceder al edificio.

El programa arquitectónico se encuentra dividido en tres partes: la primera se compone de 5 sótanos dedicados a ser plazas de aparcamiento, la segunda es un área pública semi-enterrada con espacios comunes y salas de reuniones y la tercera es una torre de 11 plantas con una superficie reducida que toma la forma de un pescante para suspender estructuralmente el edificio dejando así una planta baja libre de pilares.


Como podemos observar el proyecto es un juego de volúmenes donde la parte pública es la que se encuentra proyectada de forma horizontal y la parte privada de forma vertical. En el interior nos encontramos con espacios a doble y triple altura iluminados de forma cenital.

Fotografía cortesía de Pérez-Llorca

Los materiales con los que fue construido el edificio son bastante innovadores para su época debido a que se usaron dos capas de vidrio mateado (siendo una de ellas una segunda piel) como instrumento para el control climático ya que este sistema genera un efecto contra invernadero que solventa los problemas de insolación de los muros cortina.


También por el hecho de que la segunda piel posee separaciones entre cada panel el aire puede circular a través de ella permitiendo así que el aire caliente acumulado entre las dos capas de vidrio ascienda y se libere. Además de lo funcional, el vidrio le brinda una estética increíble al edificio al acentuar una ligera transparencia y contribuir a la percepción de que la torre es una masa que no pesa lo cual le permite mantenerse suspendida.



Fotografía cortesía de Rafael de La-Hoz Arquitectos

Fotografía cortesía de Rafael de La-Hoz Arquitectos

Si leíste hasta aquí y aún te sigues preguntando ¿qué es lo que estructuralmente ayuda a que una parte del edificio se mantenga volando sin ningún apoyo? pues la clave está en el núcleo de comunicación vertical, el cual se encuentra en la parte posterior del edificio justo al centro del mismo y que forma parte de la estructura principal. La parte más alta de este núcleo se une a la torre mediante una plataforma de hormigón de la cual cuelgan cables de acero que sujetan todas las plantas.


Durante la construcción del edificio se usan pilares provisionales que sostienen cada uno de los forjados hasta terminar con todas las plantas para posteriormente crear la estructura de coronación que es la que se encarga de sostener todos los cables de acero consiguiendo de esta forma que el edificio cuelgue en el aire.




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