AGUSTÍN LANDA: El hombre que Transformó una Ciudad

Escrito por Edgardo Cruz

No se puede hablar de la arquitectura moderna de Monterrey sin mencionar a Agustín Landa Vértiz, un reconocido arquitecto mexicano de carácter moderno. Hijo del Arq. Agustín Landa Verdugo y padre del Arq. Agustín Landa Ruiloba, nació en la Ciudad de México, adquiriendo su formación profesional en la Universidad Iberoamericana y un posgrado en Diseño Urbano por la Universidad de Brooks de la ciudad de Oxford, Inglaterra. Posteriormente, a partir del año de 1991 residió en la ciudad de Monterrey donde logró consolidarse y trascender como arquitecto.


A 5 años de su partida, en Monterrey se le recuerda con gran cariño y respeto por el legado arquitectónico que dejo en la ciudad, así como sus enseñanzas como director de la Catedra Blanca CEMEX - Tec de Monterrey.


Agustín Landa y su estudio Landa Arquitectos, transformaron la metrópoli regiomontana creando nuevas tipologías para la ciudad, edificios y espacios públicos que pasaron a ser hitos urbanos, tales como: la Torre Avalanz (que por mucho tiempo fue la torre más alta en el municipio de San Pedro Garza García, la segunda en la ciudad de Monterrey y el primer smart building de la ciudad), Escuela de Medicina del Tec de Monterrey (complejo académico), O Dos Vasconcelos (complejo de usos mixtos), el Centro Comunitario Independencia (diseñado junto con sus alumnos y colegas de la Catedra Blanca), Pabellón M (complejo arquitectónico conformado por la Torre InverCap, Auditorio M, Centro de Convenciones y Centro Comercial), Trébol Park (par de torres de usos mixtos), por nombrar algunos.


Siempre basándose en una arquitectura legible y con atención a los detalles, una arquitectura estructural y modulada, sobria y elegante, que responda y sea consciente de las condiciones económicas de México, utilizando como protagonistas los materiales regionales, como el concreto, acero y el vidrio, que a su vez fueron las industrias que impulsaron el crecimiento económico regiomontano, procurando la luz natural al interior de los edificios e integrando lugares de encuentro, siendo estos el corazón de sus diseños. Afirmaba que:


“Una arquitectura legible facilita nuestra relación con ella como un espacio en el que negociamos nuestra vida diaria, sin ilusionismo arquitectónico y fomentamos la habitabilidad de los espacios que diseñamos. La estructura, si no como principio inviolable, sí como guía; define las reglas y sus excepciones, la tensión entre sus elementos y enfatiza su función.”

El Pabellón M, que para muchos es considerado como su obra cúspide, por su gran tamaño y carácter escultórico, que a su vez lo han convertido en un icono de la ciudad y un punto de partida para el redesarrollo del centro de Monterrey, que ayude a la densificación (para reducir las distancias de traslados en una ciudad tan dispersa), el aprovechamiento de la infraestructura existente (reduciendo costos de la administración pública) y generando puntos de encuentro dignos de una gran ciudad. El complejo consta de la Torre InverCap de 206.5m de altura, que contiene el Hotel Fiesta Americana, espacios de oficinas y una galería de arte, el área comercial de 6 niveles, el Centro de Convenciones, el Auditorio M.


Con una capacidad para albergar eventos de 4,500 personas, y un gran vestíbulo con una excelente iluminación natural y que conecta el proyecto, dicho vestíbulo te recibe con una parte del gran esqueleto estructural de concreto y acero que conforma el auditorio elíptico, una forma poco convencional, pero bastante funcional para un auditorio, ya que le permite tener una gran acústica en su interior; en cuanto a la torre, desde el exterior se logra percibir la gran estructura de concreto que sostiene los tres grandes cuerpos que componen el edificio, estos cuerpos están revestidos de una retícula de cristales de tono azul y negro, y que junto a la estructura de concreto conforman su fachada sobria y elegante. Es un complejo que refleja legibilidad, funcionalidad y sensibilidad en su máxima expresión, que son la clave de las obras de Agustín Landa Vértiz.


Pabellón M ha sido reconocido como obra del año 2017, por la revista Obras, ganó la XIX Bienal de Arquitectura de Nuevo León en la categoría Usos Mixtos y se le otorgó la Medalla de plata en XV Bienal Nacional e Internacional de Arquitectura Mexicana.


¡GRACIAS POR LEER!


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