Hablemos de ese"arbolito"

Escrito por Ricardo Ibelles


“No me vayan a destruir esta jacarandá porque voy a girar la obra a su alrededor. Éste va a ser el verde de esta casa, yo no pinto verde . . . “ Martín Luke propietario de la Casa Gilardi, citando a Barragán.

El gremio de los arquitectos hasta el día de hoy no goza de muy buena reputación en el tema del manejo del arbolado y es que pareciera que no tenemos empatía por ese ser vivo que tantos beneficios nos proporciona.


Siempre queremos encontrar los terrenos ideales en dimensiones y que sean totalmente planos además que no tengan ningún elemento que pueda entorpecer la labor de diseño del arquitecto sin embargo contar con un árbol en el terreno que vamos a trabajar debería ser un reto a nuestra creatividad para enriquecer el ambiente de los edificios.


Muy pocas veces nos cuestionamos todo lo que ha transcurrido en la vida de ese ser para pasar de una simple rama al árbol que hoy tiene un porte de aproximadamente 4 a 6 metros de altura y un diámetro de tronco de aproximadamente 10 y 15 centímetros. Dependiendo de la especie, un ejemplar de esas características andará rondando una edad de entre 10 a 15 años. En estás circunstancias lo que primero nos viene a la mente es el retiro del árbol como si se tratara de cualquier objeto del que podemos disponer libremente.


Incorporar un árbol debe servir para que el arquitecto demuestre sus dotes de diseñador, siendo además capaz de obtener todo el potencial para lograr un microambiente, microclima, vistas y recorridos que se focalicen en el árbol así como ahorros energéticos que el cliente siempre agradecerá en el largo plazo.


Retirar un árbol y trasplantarlo a otro sitio muchas veces, y dependiendo de la especie, resulta en una acción contraproducente porque el ejemplar en cuestión acaba muriendo mientras nuestro cliente desembolsa una buena cantidad de dinero entre el trabajo de su remoción, su trasplante y los permisos que hay que cubrir para poder hacer el trabajo. En otros casos lo más sencillo, y al parecer más barato, es quitar el árbol y suponer que ahí no ha existido nunca un ejemplar de esas características.



La situación que vivimos actualmente es resultado de las afectaciones que continuamente ejercemos sobre nuestro entorno y aunque parezca que una intervención en el predio de nuestro proyecto no impacta, lo cierto es que la cantidad de esas supuestas acciones mínimas si acaba generando una situación cuyas consecuencias nos afectan a todos hoy en día.


La visión de Barragán para visualizar su proyecto en torno a ese jacarandá es más vigente hoy en día. Girar el proyecto en torno al árbol dio lugar a una de sus obras más emblemáticas. Un caso más local son los árboles del Forum Cultural que fueron determinantes para el esquema propuesto por el Arq. Pei para el conjunto y que hoy todos admiramos por las dimensiones de esos ejemplares.


La reflexión final va en el sentido de tener como último recurso el retiro del o de los árboles en los predios y tener el reto de atender los requerimientos del programa arquitectónico sumando todos los beneficios que los árboles le pueden abonar al trabajo de todo arquitecto.


¡GRACIAS POR LEER!


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