El hotel de Legorreta y Barragán

Escrito por César Calderón


Proyecto: Hotel Camino Real de Polanco.

Ubicación: CDMX, México.

Arquitecto: Ricardo Legorreta + Luis Barragán.


Hito de la arquitectura contemporánea mexicana: Muros, luz y color de Legorreta.


Uno de los proyectos más ambiciosos del arquitecto Ricardo Legorreta Vilchis fue el Hotel Camino Real de Polanco. Con 712 habitaciones y 33 000 m2 de jardines, el hotel fue construido en el verano de 1968 y funcionó como un componente clave para embellecer la masiva ciudad capital mexicana ante la venida numerosa de turistas internacionales por las olimpiadas de aquella época.


En poco tiempo se convirtió en un ícono del Modernismo Mexicano, un movimiento arquitectónico conocido por el uso de formas geométricas puras y llamativos colores. Una práctica original mexicana que ha dado paso a que su arquitectura contemporánea contenga tan elegante estética. Siendo este edificio, parte de una colección de arquitectura referente mexicana donde Barragán reina.

De los interiores se rescatan: el lobby se baña de luces amarillas y neón azules que, junto a los materiales, demuestran la pureza geométrica antes mencionada. Legorreta creó espacios que son lo suficientemente pequeños para acomodarse la escala humana, sin dejar de ser lo suficientemente flexibles para permitir que la luz natural entre y salga.


El Hotel Camino Real Polanco es un vivo museo que atrae devotos del estilo retro. Las habitaciones están amobladas con sillones y escritorios de los 60’s y todas ellas tienen patios o terrazas privados, que pueden conectarse con los espacios al aire libre y brindar a los huéspedes áreas públicas cálidas y soleadas. Los espacios exteriores están diseñados para adaptarse a diferentes necesidades, como lugares de descanso y jardines.



El exterior del hotel se presenta con una celosía rosa que, al entrar, el color se diluye gracias al material en contraste con la luz blanca natural, generando una bella y llamativa entrada que resguarda ligeramente del calor siempre presente.


Los espacios siguen fluyendo a través de las grandes escaleras. El arquitecto dejó los grandes espacios vacíos concentrando el interés en los rincones, usando un mobiliario mínimo para adecuarlo a la escala humana. Utilizando muros aplanados, comunes en la arquitectura vernácula de México, dándole dignidad a los espacios interiores.


Este edificio nunca se puede ver en su totalidad, sino que hay que descubrirlo poco a poco, tanto en su exterior como en su interior. Pareciera ser un laberinto, en donde van apareciendo sorpresas; rincones, juegos de luces, colores y espacios.


La principal característica es la amplitud y equilibrio que posee cada uno de sus espacios. Bajo la influencia de Luis Barragán, el hotel adopta características como la materialidad, las celosías, los colores, como el rosa y amarillo, y la relación del agua y vegetación con los espacios. Igualmente, Legorreta no le da importancia a las fachadas, es decir, no refleja lo que es el proyecto por dentro, evitando el uso de materiales más industriales modernos, esta intención hace referencia al concepto de la casa Barragán.


En el edificio se muestran elementos característicos del modernismo tales como la espacialidad del proyecto, la posición del edificio frente a la naturaleza, la racionalidad de los espacios en planta y las habitaciones que simulan una vivienda en serie con las mejores condiciones de habitabilidad posibles.


Como en México y al igual que en otros países el modernismo se desarrolló según las necesidades e influencias de la cultura, por lo que el proyecto, aunque tenga detalles que no son propios de la llamada corriente europea, refleja la forma en la que se dio este movimiento en México.


Si quieres descubrir cada uno de los 85,000 m2 de este hotel, te dejo el link de la pagina para hacer una reservación para tus próximas vacaciones:

https://www.caminoreal.com/caminoreal/camino-real-polanco-mexico


¡GRACIAS POR LEER!




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