¡La Filosofía es Aburrida! El secuestro de la praxis

Escrito por Susana López González


Fotografía: Fritz Lang (1927)


La Filosofía es aburrida, porque al igual que muchos saberes han sido secuestrados en la Academia o en los ensayos intelectuales, y no por casualidad. La Filosofía es tan útil debido a que interpela a muchas actividades del ser humano, desde el origen de su propia existencia y de las cosas, la noción de lo político (bien común), aproximaciones al conocimiento científico y metafísico, los sistemas económicos y sociales, ética y moral en las concepciones sociales, la estética y la belleza; por sólo nombrar alguna de ellas.


No podemos negar que la Arquitectura y la concepción del espacio de resguardo existe desde los orígenes de la humanidad. Y esta concepción de espacio habitable y de comunidades habitables están contenidas, dentro de los órdenes mencionados. Es en la Filosofía y sus autores, donde podemos encontrar síntomas, explicaciones y respuestas al origen de las concepciones urbanas actuales (originado de las polis griegas), a los fenómenos del consumo de la estética masiva, a las relaciones fetichistas mercantilistas marxistas con ciertas “celebridades” del diseño y sus producciones, y a los autores como meros replicadores de tendencias y no como productores pensantes y relacionados con su entorno natural y social.


La “deconstrucción” de los fenómenos sociales no es suficiente, si bien es auxiliar en la desarticulación de ciertos dogmas, se deben de ofrecer nuevas o diferentes construcciones ajustadas a la realidad confrontada. Sólo lamentarse de lo acontecido genera sin duda más acción revolucionaria si está vuelto praxis. Voltear a ver la ciudad es una radiografía que todas nuestras acciones son políticas. Además de sólo generar teorías y síntomas de la práctica arquitectónica y artística (muchos de estos textos, escritos algunos hace más de 1500 años y que siguen encontrando vigencia), la verdadera Filosofía, (no sólo la crítica) y sus autores, propondrán sistemas para tomar distancia crítica y cínica de lo que se nos dice de forma “totalitaria” lo que debe ser la Arquitectura, la ciudad o el Arte, discurso orientado hacia una estética del poder que va encaminada al consumo de ideologías que activan la locomotora del llamado “progreso” y que el “progreso” debe ser instalado de igual forma para todos.


Pareciera importante ejercer y mantener la distancia cínica (de los kynikos, filósofos griegos), de todo lo que se atiende como progreso o éxito, en la práctica Arquitectónica se han ejecutado devastaciones naturales y homogeneizaciones de espacios de forma globalizada y descontextualizada. No, no todos necesitamos lo mismo y no, todo es “progreso”.


El Arquitecto o productor creativo, tendría que funcionar más como un agente revolucionario que como un replicador de una estética del poder orientada al consumo inconsciente de ideologías como la de la idolatría de la figura de celebridad del “diseñador” y sus “creaciones”, de aquel que se le considera falsamente como autor. Es entonces que el Autor se vuelve Productor como afirmaba Walter Benjamin.


La forma sigue a la función o la función a la forma se presenta como un falso dilema ya que debe estar respaldada por algún pronunciamiento filosófico. La praxis y la teoría en un sistema dialéctico Hegeliano, no lineal, sino más bien conversivo, (tesis-antítesis) deberían de generar una o varias síntesis, es decir, un nuevo o varios conocimientos que se traduzcan en una nueva propuesta orientada hacia prácticas alegóricas ( aquellas que requieren interpretación y pensamiento por parte del espectador) y alejarse de las meramente simbólicas ( cerradas sin espacio para su razonamiento).


Es fácilmente notable la réplica de las “tendencias” banales como comprar el mismo par de tenis que otros, hacia otras más destructivas como son las réplicas ideológicas y las arquitectónicas donde las segundas impactan y modifican de manera prolongada el paisaje natural, el paisaje urbano y el de la memoria.




Es en la reminiscencia, en el recordar, donde nace la experiencia estética y es en su permanencia en la memoria, donde encontramos redención de los impulsos incesantes del mercado. Para algunos autores de los años 20, la revolución de generar un agente de razonamiento en los protoburgueses (masa de individuos) admiradores de las vitrinas que los almacenes, que promueven el consumo de ideales súper estilizados de éxito era mediante el cine. La fotografía, el arte, la literatura y añadiremos la arquitectura. ¿Por qué? por todos estos agentes, son consumidos por las masas y deberían de generar acciones de pensamiento no sólo de consumo.


La Filosofía nunca ha sido aburrida, es la separación de los saberes como sucede en las Universidades, que pareciera copiada al carbón del Revolución Industrial, que como especialización de la mano de obra en una fábrica, donde sólo se asume el rol asignado, llega a su culminación a una servidumbre voluntaria donde aceptamos ser los maquiladores de las “ideologías de otros” y de sus intereses.


¡Atrévete a pensar¡ Sapere aude exclamación del científico y filósofo Kant en la época Ilustrada, que a bien tendría su cabida en esta época posmoderna, donde en tiempos de posverdades y autopercepciones subjetivas bien valdría preguntarnos si realmente pensamos y que lo pensamos, lo hacemos de forma correcta. La sistematización del conocimiento, acompañados de tintes estéticos, debieran de conformar una praxis más profunda que la que replica lo comercialmente validado o asignado a una noción de éxito o progreso en la Arquitectura o cualquier profesión de producción creativa.



El pronunciamiento filosófico hacia una intención de la práctica debería de superar entonces el superfluo y fugaz posicionamiento ideológico de encajar sólo en impulsos comerciales y meritocráticos.


El envenenamiento de la Posmodernidad con la “verosimilitud” (apariencia de verdad y no Verdad objetiva) ha generado un esquema subjetivo de “autovalidación” por parte de los agentes creativos donde pareciera que lo más importante es el “ombligo” del autor y no su relación con la realidad pulsante y que no puede evitar sin duda alguna su carácter de colectividad.


La Filosofía es aburrida si sólo se dedicara a explicar un fenómeno, es en su carácter transformador donde encuentra la sangre para permearse en la Arquitectura, sus ejecutantes, sus habitantes, sus espectadores y los paisajes naturales y urbanos que la contienen.

Referencias bibliográficas:

-KARL MARX. EL CAPITAL

-HANNAH ARENDT. LA CONDICIÓN HUMANA

-THEODOR ADORNO. TEORÍA ESTÉTICA

-HEIDEGGER. EL ORIGEN DE LA OBRA DEL ARTE

-WALTER BENJAMIN. LA OBRA DE ARTE EN LA REPRODUCTIBILIDAD TÉCNICA.

-EL AUTOR COMO PRODUCTOR

-KANT. CRÍTICA DEL JUICIO


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