LACATON Y VASSAL: De la Universidad hasta el Pritzker

Escrito por Camila Fuentes


Por Likeness Circle

La arquitectura con el paso de los años tiene que adaptarse a las nuevas formas de habitar y la relación con los diferentes espacios y escenarios de la vida cotidiana, como es la vivienda, el lugar de trabajo y espacios públicos o de esparcimiento. Así mismo, se otorga diferentes premios a los arquitectos que cumplan con este objetivo, con el fin de reconocer ese esfuerzo y dedicación a lo largo de su carrera.

Los ganadores de este año del premio Pritzker fueron Lacaton y Vassal, gracias a su conciencia en la sostenibilidad, bienestar, responsabilidad social y respeto al entorno construido. Este estudio de arquitectura francés fue fundado en el año 1987 en París y está compuesto por Anne Lacaton (1955) y Jean-Philippe Vassal ( 1954).



La pareja de arquitectos se mudaron a Niamey en Níger después de terminar sus estudios en Ecole Nationale Superieure D Architecture en 1980, allí se radicaron y construyen su primer proyecto juntos, consistía en una choza en el río Níger, construida a partir de ramas de arbustos de origen local, paja y esteras de arroz, se basaba de tres elementos: un patio cercado, un recinto abovedado y un techo. Este proyecto fue arrasado dos años después, gracias a las fuertes corrientes de viento del sector.


Se comprometieron a nunca demoler un edificio, sino por el contrario proponer diferentes alternativas a proyectos ya construidos, brindando así una segunda vida y nuevas posibilidades de habitar, respetando lo ya existente. Sus obras se centran principalmente en la relación entre la forma, la función y la economía, poniendo mucha atención al modo de vida contemporáneo, creando espacios confortables para los usuarios.








“Nunca vemos lo existente como un problema. Observamos con ojos positivos porque hay una oportunidad de hacer más con lo que ya tenemos”.


“Fuimos a lugares donde se podrían haber demolido edificios y conocimos a familias apegadas a su vivienda, a pesar de que la situación no era la mejor. La mayoría de las veces se oponían a la demolición porque deseaban quedarse en su barrio. Es un asunto de bondad”.