Las Ciudades Visibles: Micro Relatos Urbanos

Escrito por Giovanni Llamas


Hablar de urbanismo resulta incómodo, está lleno de discursos con doble moral (en ocasiones genuinamente disfrazado de inocencia), que también son responsables de acentuar la agresión social provocada por la desigualdad general que vive el mundo y donde la cereza del pastel viene en el argot técnico-teórico, así como en la profesión que complica las cosas, ¡que, si no son complicadas, busca la manera de hacerlas! Así tenemos como resultado a personas dedicadas al urbanismo, con miedo a hablar, trabajar o pensar en lo urbano y a un montón de políticos autocomplaciéndose porque todavía se piensa que: la ciudad es de todos.


Dicho lo anterior, el texto no es un análisis moralista, tiene la intención de ser incomodo, provocador y por ello no busca simpatía o que se piense de la misma manera que lo que se escribe en este texto, pero para nada busca ofender o dañar a nadie. De igual forma hay puntos de vista e ideas que su única intención es lograr un dialogo (posiblemente imaginario producto de la experiencia o si al compartir redes sociales resulta en algún dialogo virtual formara parte de los futuros textos en las siguientes ediciones de #477) que traspasase los límites que el formato de una revista tiene y finalmente es una referencia directa al texto de Italo Calvino Las Ciudades Invisibles, usando la narrativa creativa para describir lugares con la diferencia de que: en estos micro relatos estas ciudades si existen.

Imagen 001: Imagen propia un trabajador cruzando por el puente del papa en Monterrey, N.L. esta transición es una rutina típica de personas que van a trabajar al centro para de ahí volver a casa.

Claramente es importante hablar de la ciudad y lo urbano, de la falta de protagonismo de los diseñadores, académicos y profesionales para dar una respuesta contundente a las ciudades, pues hoy en día esos mejores esfuerzos que se han hecho en el mundo están dejando a la mayoría de las personas abandonadas a su suerte. ¡Las ciudades visibles son textos que prueban que las ciudades no son de todos! Que el primer paso para poder trabajar en ellas es reconocer esta característica y a partir de ahí con una idea clara saber para quien o para que se está haciendo la ciudad, ¡Ya basta de quedarse callado, de aceptar todo lo que se dice sin cuestionarse nada! ¡De pensar y decir que la ciudad es de todos, para que luego te quieran afuera de ella!


Microrrelato 01: La Ciudad Ilegal.

Esta ciudad existe en muchos lugares, la idea es algo abstracta y suena a ficción pues no es una ciudad en específico, pero esta ciudad es muy real. Esta en todos los países, pero en Latinoamérica como resultado de un proceso de crecimiento acelerado ha sido la respuesta de las personas al éxito de lo urbano y al progreso. Pero también hay que decirlo, en Guanajuato como ya es costumbre y con esa doble moral con la que se caracteriza el estado no solo existe con la condición de ilegal, también está acompañada de reglas que la criminalizan aún más que a otras actividades.


Hasta hace unos meses era mejor dedicarse al robo de combustible que comprar un terreno irregular. Hoy por suerte dejan únicamente otros delitos “no tan graves” como lo son el secuestro, cobro de piso, corrupción, robo, entre otros, como una mejor actividad para realizar antes que meterse en temas de terrenos irregulares, ya sea comprar o vender, ¡porque eso sí es querer jugarle al vivo con la ley!


Imagen 004/ Foto Propia de una vivienda informal en Mineral de Pozos, una respuesta improvisada que medio resuelve nada.


Es en este punto donde nace la Ciudad Ilegal, un espacio que da cobijo a todos aquellos inadaptados que no quieren integrarse a la Ciudad Legal, y ¿Qué es la ciudad legal? En otros lugares la respuesta tal vez sea más difícil y compleja, pero en México gracias al trabajo de todos es algo mucho más fácil de describir:

La ciudad Legal, es la ciudad que antes eran unos terrenos del compadre dentro de la Ciudad Ilegal, o ¿tal vez del tío del presidente municipal o gobernador? Y que, con un montón de estudios técnicos justificativos, pintando planos y mapas con todos los colores del arcoíris y un montón de simbología con la letra más pequeña, impresos en baja calidad y luego digitalizados para poderlos compartir en documentos que la gente común y técnicos no puedan entender, lograron decir que por ahí era el progreso, planificaron a largo plazo que durante el siguiente periodo de su mandato ese era el camino a seguir y que sin querer hacer campaña política, pagar o cobrarse algunos favores, por ahí tenían que quedar todos esos conjuntos habitacionales e infraestructura mínima que esconden a lo más feo que tiene cualquier ciudad: Las personas. Y así lograron dejar atrás los horrores de la Ciudad Ilegal.


Imagen 005/ Foto Propia de un conjunto habitacional de vivienda social formal en Tlatelolco

Volviendo a la Ciudad Ilegal, esta dialoga, trabaja y se construye también con el favor de las autoridades de la Ciudad Legal pues promete no voltear a verlos para nada, siempre y cuando a la hora de las elecciones recuerden que ¡Es gracias a ellos que siguen expandiendo y disfrutando del progreso urbano! o en el caso de Guanajuato ¡Que no van a la cárcel!


En la Ciudad Ilegal la economía es más real que la de la ciudad Legal, que está llena de subsidios y ayudas de ideas socialistas que no obedecen al mercado, ¡En la Ciudad Ilegal si hay ley de oferta y demanda pues de ahí depende el costo de los terrenos! ¡También el costo obedece al mercado laboral nacional real con su verdadero poder adquisitivo! Ese 70% de trabajadores informales que no quieren recibir ninguna ayuda o prestación laboral, que es producto de las actividades económicas y pagos en negro que la Ciudad Legal niega, pero también promueve.


Sin servicios, infraestructura básica o medios de comunicación y transporte que hagan más efectiva la relación (simbiótica) con la ciudad Legal. Esas cosas en la Ciudad Ilegal son pequeñeces que de nada sirven para fortalecer los lazos comunitarios, basta con preguntar a cualquiera de sus habitantes que prefieren ¿Un sistema de Agua Potable o dinero para la fiesta de la calle (adornada con globos y pintura alusiva al partido en turno)? La respuesta no es el agua… ¿Quién necesita de agua para vivir? ¡Que viva diseño participativo y que viva la democracia!


Afortunadamente ¡La Ciudad Ilegal es el futuro de todos! Pues mientras en los IMPLAN, u otras oficinas urbanas con nombres igual de adornados en todos los niveles de gobierno de la Ciudad Legal, se autosatisfacen los unos a los otros, intentando organizarse y planeando con las cifras que obtienen de sus sofisticados mecanismos de participación ciudadana y un marco legal, que incluyen talleres infantiles, consultas ciudadanas, rifas, y otras artes escénicas, para darles voz … solo a los que vivan dentro de la Ciudad Legal.


La Ciudad Ilegal no discrimina ni ignora a nadie ¡sigue creciendo para todos! intentando cumplir con las demandas verdaderas de las personas informales o todos los que no les alcanza para vivir en la Ciudad Legal. Ignorando los mapas de colores, planes municipales u otros obstáculos que se crean en la Ciudad Legal para oponerse a esa promesa del progreso urbano. Y que como todos los capitalistas sueñan ¡Obedece solo al mercado! y así seguirá hasta que alguien se atreva a cambiar esa realidad hablando de esa ciudad que es de ellos: Los Ilegales.


¡GRACIAS POR LEER!


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