Redescubriendo las raíces del Interiorismo

Escrito por Lety Mojica


¡Cambios importantes surgen en el mundo,

y es tiempo de poner las cartas creativas sobre la mesa!


Dentro del ámbito del diseño de interiores, tenemos la oportunidad de empezar a replantear la responsabilidad detrás del crear, fomentando el diseño inteligente que lleve a las personas a encontrar identidad, es decir, un estilo propio, y así, de esta manera, propiciar un sentido de consumo sustentable, pues hoy más que nunca, debemos tomar conciencia que somos parte de un entorno vivo. Recrear y reconstruir nuestros modos de vida, nos ayudará a entender que: un hogar no consiste simplemente en un espacio de cuatro paredes, sino en el manifiesto de nuestra condición presente y la forma en cómo vivimos la cotidianidad.


Concebir el hogar como el refugio que produce, escucha y habla; de lo que fuimos, somos y seremos. Es por esto que como diseñadores tenemos una tarea importante, hacer que el diseño sea significativo. Prestando atención a los detalles y siendo fieles a los procesos creativos a través de una claridad conceptual, donde el punto de partida visualice el bienestar, la identidad y las memorias del ser humano. Creando atmósferas sensibles.

El hogar produce bienestar. La mayoría de las veces al hablar de bienestar creemos que se refiere meramente a aspectos que tienen que ver con salud, ejercicio o incluso las relaciones interpersonales. Sin embargo, los ambientes que habitamos tienen una influencia importante. Cuando el espacio logra conectar de manera cálida e inteligente con el ser humano, esto trae consigo un estado de felicidad.


El interiorismo propone crear santuarios dotados de cualidades táctiles, detalles visuales y memorias que flotan vagamente en el aire. Los espacios nos hacen sentir esto desde un punto de vista material hasta emocional, pues a través de elementos como los textiles, los colores, los tapices, las fibras naturales, la vegetación y los objetos; incluso la organización y limpieza, se crean atmósferas relajantes, llenas de armonía.


La diseñadora de interiores inglesa Ilse Crawford, menciona en su filme titulado “Wellness and Wellbeing” cómo el diseño de interiores puede ayudar a moldear valores y comportamientos humanos.

"En términos de salud y bienestar, se pueden crear hábitos y rituales que pueden mejorar nuestras vidas", agregó.

Es decir, el bienestar está ligado directamente a la creación de buenos hábitos cotidianos, por lo tanto, si a esta iniciativa propiciamos espacios funcionales donde llevar a cabo estas actividades sea un éxito, estaremos hablando de ambientes promotores de bienestar.


El hogar escucha. Con el paso de los años las condiciones políticas, sociales y ambientales, han sido parte de la toma de decisiones dentro de la arquitectura y el interiorismo. Este es un punto detonante para las nuevas generaciones pues los acontecimientos que ocurren en nuestro entorno modifican la visión del mundo.


Pareciera ser que esta época relata a un ser humano introspectivo, que busca el autoconocimiento, lo que lo ha llevado a una deconstrucción de sí mismo, tanto así, que es evidente como ha explorado a través de una línea abstracta, una analogía auténtica. Un ejemplo de esto podemos notarlo en los procesos creativos del arte hoy en día, la espontaneidad de forma y figura, la sencillez de la línea, y la poca saturación de elementos nos hace darnos cuenta del interesante proceso de introspección que han tenido los artistas a través del tiempo, arte que nos invita a tomar conciencia de nuestra realidad en el mundo, a encontrar identidad … volver al origen. Es por esto que la propuesta interior revira su dirección a la creación de espacios francos, espacios con alma, capaces de contar historias cotidianas, espacios flexibles que se adapten a los continuos cambios, volviéndose arriesgados y divertidos, que nos hagan sentir seres aspiracionales y conscientes.


El hogar habla de quienes somos. El diseño y el arte se encuentran constantemente unidos, pues ambos tienen puntos que convergen, y es el transmitir emociones. Y es que ambas disciplinas buscan llegar a mover fibras sensibles al interior del ser humano, a través de la concepción y transformación de ideas, es decir, buscan dar forma o solución a problemas complejos de significación a través de la prefiguración material. Es por esto que el diseño inteligente ayuda a saber seleccionar aquellos elementos que evoquen la idea de ambientes funcionales, cálidos y significativos, que armonizan y se viven, y que pronto quedan capturados en memorias significativas. El diseño es un lenguaje, una responsabilidad colectiva que habla de quienes somos en lo individual y en la sociedad.


Vivimos bajo el marco de lo que fueron nuestros orígenes y lo que será nuestro legado, nuestras Raíces interiores. Orgullosamente digo, nuestro país tiene mucho talento que poco a poco ha ido sentando las bases de un diseño propio de nuestra cultura. A continuación les comparto cinco marcas mexicanas que a través de sus creadores han logrado concebir un ADN propio. Tal es el caso de Promesas de tierra, una marca que busca impulsar el diseño con herencias históricas, a través de piezas e ilustraciones gráficas únicas. Otra marca creativa que se ha destacado es AdHoc.


Dicha marca ha logrado consolidar una línea donde la belleza de la cultura mexicana ha alcanzado un diseño armónico a través del tejido, los patrones y los materiales. David Pompa es otra marca muy reconocida, puesto que ha conseguido revolucionar el diseño de producto a través de piezas, donde la intervención y manejo de materiales y luz crean atmósferas alrededor de ellas. Ye´ii es otra marca mexicana que ha hecho del textil una artesanía, con excelente propuesta, innovación y color.


Por último, y no por eso menos importante, el artista Rocca Luis César, de quien ya se escucha bastante, es un artista que logra cautivarnos con su arte, y que a través de sus piezas busca representar cuentos cortos o pequeñas historias donde sus personajes surgen de rostros desconocidos.


Hoy más que nunca, es necesario redescubrir el diseño como un espacio en sí mismo, que nos devuelva la capacidad de ser sensibles.


¡GRACIAS POR LEER!


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