RICARDO LEGORRETA: El Embajador de la Arquitectura Mexicana

Escrito por Vladimir Alvarez

© AD

Nacimiento: 7 de mayo de 1931, Ciudad de México.

Muerte: 30 de diciembre de 2011, Ciudad de México.


“La base de un arquitecto es saber soñar”

Arquitecto por la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), discípulo de Jose Villagran Garcia y gran amante de esta patria. Ricardo forma parte de una generación prestigiosa de arquitectos nacidos a mediados del siglo XX destacando los nombres de Teodoro Gonzalez de Leon y Abraham Zabludovsky, todos ellos son rostros de la identidad nacional, la cara de un México que buscaba ser moderno, pujante y mostrarse desarrollado ante el mundo, ellos entendieron cada uno a su manera y con toda una serie de posturas como interpretar ese sentimiento nacionalista, llevandolo a los objetos arquitectonicos que produjeron a lo largo de su vida.


Ricardo, conoce el país a muy temprana edad en compañía de su padre. recorrió todos los paisajes de México, la grandeza prehispánica en las ruinas de las antiguas culturas mesoamericanas donde él entiende los conceptos que rodean estos sitios como la monumentalidad, la composición urbana, la sustentabilidad, y la integración de estas civilizaciones con la naturaleza, donde se forman paisajes únicos.


Recorre también su riqueza colonial, observando el sincretismo con que las razas mesoamericanas y españolas (con influencias árabes) formaron una identidad única de la cual fueron testigos: pueblos, haciendas, conventos, templos, plazas, parques, palacios etc. rescatando de estas experiencias, el color, silencio, agua, geometría, y la calidad de un buen espacio construido por manos locales. Él interpretó todos estos conocimientos en una frase:

“México es un país de arquitectos”

Haciendo referencia a la tradición vernácula de la creación arquitectónica en México.


Antes de siquiera graduarse de la Escuela Nacional de Arquitectura, Ricardo trabajó como dibujante con su maestro, el arquitecto Jose Villagran Garcia (1901-1982) gran teórico de la arquitectura, pionero del movimiento moderno en México. Ricardo recordaba que su maestro le enseñó:

“Villagran me inculcó el aspecto de la profesión que casi siempre se desprecia en las escuelas, la disciplina y la responsabilidad de hacer las cosas bien”.

Una de las grandes influencias con las que relaciona a Legorreta es la arquitectura de Luis Barragan (1900 - 1988) ingeniero por la Escuela Libre de Guadalajara, gran arquitecto autodidacta inspiración para muchas generaciones de profesionistas, aunque tienen muchos elementos en común, son personajes completamente diferentes, ambos reinterpretan la tradición vernácula a su propio estilo y forma de vida, ricardo lo observó en compañía de su padre durante sus viajes por el país. Luis creció en una hacienda de Jalisco. En cuanto a su vida personal fueron completamente diferentes, uno un hombre de familia y comunidad, mientras que el otro un hombre aislado que disfrutaba de su soledad, además de llevar su conocimiento e influencia a diferentes escalas en sus obras.


Después de hacer una revisión en la vida e influencias de Ricardo Legorreta y como aplico todos los conceptos que aprendió a lo largo de la vida en sus obras repasamos algunas de las más emblemáticas.


El Camino Real de Polanco obra magna de este arquitecto donde se entrelazan los destinos del arte, la arquitectura y el paisaje, dándoles a cada uno su lugar, importancia y jerarquía, a través de grandes corredores, enormes muros de color y una celosia monumental.


El Centro Nacional de las Artes (CENART) es un magno conjunto de edificios que responden a una serie de análisis programáticos que corresponden a cada una de las disciplinas que se realizan allí, todo en base a un plan maestro diseñado por el arquitecto; donde mediante una serie de recorridos y grandes espacios entrelaza todo el conjunto.


La Torre BBVA (en colaboración con Richard Rogers) monumental edificio que entiende magistralmente el concepto de sustentabilidad (que para Ricardo era hacer una buena arquitectura, estudiada en todos sus ámbitos) es hoy un hito arquitectónico enclavado en el Paseo de la Reforma uno de los puntos urbano más icónico de la Ciudad de México.

© Graciela Iturbide

Este recuento pequeño de la vida de un gran hombre solo busca reflejar el amor que sentía por esta patria, aunque suene muy romántico, él tenía razón,

“La arquitectura mexicana está al nivel de todo el mundo”.

y por motivo de nuestras fiestas patrias celebremos a Ricardo Legorreta, embajador de nuestra arquitectura ante el mundo.


¡Viva México!


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