Un edificio PECULIAR: Rolex Learning Center

Escrito por Cristian Galvis


Proyecto: Rolex Learning Center

Arquitectos: SANAA

Ubicación: Ecublens, Suiza.


Existen arquitectos que diseñan edificios, que tocan el suelo de manera especial.

Esta gran obra está construida en el campus de la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), y tiene como finalidad ser un proyecto innovador y experimental, tanto desde el punto de vista educativo como arquitectónico, ya que ofrece muchas maneras distintas de utilización del nuevo espacio con el objetivo de fomentar la interacción, el trabajo y el aprendizaje.


La geometría de este edificio no se aleja de ser un gran rectángulo continuo en planta, que fija su acceso principal en la mitad del cuadrilátero para que desde ahí pueda distribuir a todas las actividades. La única forma de llegar ahí es pasando por debajo, por ello SANAA levanta el volumen casi 5 metros, en zonas diferentes que enmarcan el acceso e invitan al usuario a recorrer el proyecto. A simple vista podríamos definir el Rolex center como una estructura continua y totalmente orgánica, su cimentación está determinada por una losa aparentemente flotante, incluso las columnas parecen no hacer falta, son 190 pilares extremadamente delgados los que sostienen una cubierta aligerada, ni siquiera usan muros, ¿genial no?.


SANAA proyecta una forma que viene definida por dos láminas, paralelas y onduladas (suelo-techo) cuyas formas coinciden completamente y están perforadas con células lumínicas, 14 grandes agujeros de diferentes tamaños y formas, que atraviesan el volumen por completo y conforman patios, jardines y accesos, que iluminan y dan confort al espacio interno.


Para el suelo construyen una losa continua de hormigón visto, el techo se realiza con estructura de madera laminada que rematan con lámina de acero para aligerar peso a la estructura, y el cerramiento se hace en paneles de vidrio continúo, cortado cada uno por separado para que puedan seguir las ondulaciones del techo. Estos tres elementos arquitectónicos (suelo-techo y cierre) serán los generadores de un espacio innovador.


Este laboratorio para el aprendizaje es interdisciplinar, cuenta con una biblioteca de 500.000 volúmenes, un centro cultural internacional de la EPFL, salas de estudio, espacios sociales, restaurantes, cafeterías y espacios al aire libre, todo esto bajo un gran sótano de parqueos. Una vez dentro nada obliga al visitante a seguir cierto camino, por lo que no existen recorridos preestablecidos, ni división de los espacios, esta idea está asociada a otra de las claves de trabajo de SANAA, el uso de programas sin jerarquías, que implica establecer equivalencias entre los componentes de la obra, llegando a una homogeneidad espacial y unificada.


En fin, este grandioso espacio abierto se define por su geografía artificial y da como resultado un paisaje interior. Agrupa zonas silenciosas a lo largo de sus colinas y laderas, en lugar de ofrecer salas de estudio enclaustradas tradicionales. Resaltan la importancia de la interacción social para el aprendizaje, la experiencia de espacios abiertos fomenta la solidaridad entre los estudiantes y un flujo abierto de ideas para mejorar los esfuerzos colaborativos.


Después de esto, parece que lo convencional resulta un poco aburrido, ¿no crees?


¡GRACIAS POR LEER!

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