Say My Name: La importancia de la filología en el Urbanismo

Escrito por Giovanni Llamas


Uno de los momentos clave de la serie Breaking Bad, es cuando el actor Bryan Cranston, que interpreta a un maestro convertido en un poderoso traficante de drogas, Walter White. Que en medio del desierto durante una importante negociación, donde todo se define cuando el le indica a su contraparte que dijera su nombre: Heisenberg. ¿Y que tiene que ver todo esto con Urbanismo? La respuesta es muy sencilla: Nombrar las cosas correctamente tiene un efecto determinante, con consecuencias en la manera en que se desarrolla la ciudad.


El impacto que tienen las palabras esta relacionado directamente con la comunicación y la manera en la que las personas se expresan, pero la interpretación personal y el simbolismo también juegan un rol importante. Este proceso en el diseño y sobre todo en el urbanismo se ha tomado muy a la ligera y al no poder transmitir mensajes que logre un dialogo entre todas las partes involucradas, donde todos entiendan lo mismo. El resultado termina siendo catastrófico y con procesos negativos para las dinámicas urbanas y el crecimiento de las ciudades.


Uno de los grandes dilemas se encuentra en 2 procesos urbanos que se han confundido por décadas: la metropolización y la conurbación. Y para poder medir el impacto de esta confusión hay que tomar en cuenta que la sociedad tiene aproximadamente 250 años desde que se inicio el revolucionario proceso de la industrialización, marcando claramente un cambio en todo y en especial en la forma de vivir, donde se volvería cada vez mas atractivo el dejar el campo para ir a una ciudad. Algo que hoy es prácticamente una realidad irreversible con una acelerada tendencia. La ONU prevé que para el año 2050 el 68% total de la población total vivirá en una ciudad y actualmente se tiene estimado que un 55% de la población ya vive en ciudades lo que significa que hoy ya hay mas personas viviendo en ciudades que en el campo.


Y en los últimos 60 años el éxodo de lo rural a lo urbano fue tratado principalmente de 2 formas distintas, uno es la conurbación y el otro la metropolización. Erróneamente en Latinoamérica a la conurbación se le intentó disfrazar (o se confundió) de metropolización, una palabra que promovía generar sistemas de movilidad y sinergia en la dinámica urbana entre diferentes ciudades por algo totalmente distinto. Crecimiento desmedido de una sola ciudad que devoraba todo a su alrededor.


Este pequeño error en el término impulso un acelerado crecimiento de la mancha urbana, en ciudades que por su sistema administrativo centralizado impulsaron políticas metropolitanas que promovía conurbaciones. Esto es hoy el motivo de problemas tan grandes como la falta de recursos o servicios, así como problemas en la movilidad o carencia de vivienda digna dentro de las ciudades, que no tendrán solución sencilla y mucho menos pacífica. Y en tan solo una quinta parte de los 250 años que se tiene de promover la vida en la ciudad, por no saber nombrar las cosas de manera correcta, lugares como la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Querétaro, León entre otras del país, tendrán que iniciar la reconquista de su territorio perdido por la conurbación.


Y si existe una duda de que León sea victima de este error, hace falta ver como nombraron a un parque metropolitano sin tener las características o ni si quiera poder brindar el servicio correcto en temas tan básicos como la conectividad, la cual tendría que ser una parte fundamental para poder llevar ese nombre.


Entonces que es lo que se debe buscar: ¿Urbanismo o planeación de la ciudad? Aquí se encuentra el gran reto de los diseñadores, y un claro ejemplo de alguien que ha intentado corregir la indiferencia por las palabras, ha sido el arquitecto Holandes Rem Koolhas y su Oficina de Arquitectura Metropolitana o OMA por sus siglas en ingles. En libros como S, M, L, XL. Donde pone un especial énfasis en el termino de las palabras, para poder generar una relación clara y constante de sus proyectos. Que independientemente de la ejecución, la intensión de querer tener una única manera para transmitir, procesos, ideas y proyectos, han llevado a este arquitecto a ser uno de los grandes teóricos de nuestra época.


Y tal vez Rem puede ser muy criticado sobre todo por urbanistas que lo ven como alguien que le ha dado la espalda a la ciudad, eso puede discutirse en otra ocasión. Pero la mayoría de los teóricos urbanos, en ocasión por miedo a ser criticados de egocéntricos, no han sabido darles la importancia a las palabras. Esto se puede ver también de la otra forma en el libro desafortunado: Desafío Metropolitano con participación del gran urbanista catalán Jordi Borja, donde sin cansancio los académicos como Esteban Wario o Felipe de Alba en sus capítulos constantemente no saben si hablan de metrópolis o conurbación. Y no es que Koolhas sea el mejor ejemplo de urbanista, o el único usando a las palabras como una herramienta fundamental, pero de igual manera ni Borja se libra de haber ignorado su uso.


Aquí se encuentra el valor de nombrar y llamar las como debe de ser y así evitar el conflicto de no poder hablar y transmitir lo mismo siempre, evitando que todo esfuerzo tenga el mismo resultado: La falla en el proceso retorico dialectico que no permite al conocimiento avanzar. Por lo mismo, el futuro esta en saber de lo que hablamos y como diseñadores entender la importancia de la filología y las palabras para entender que: Una palabra puede destruir ciudades.


¡GRACIAS POR LEER!


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