Un acuerdo entre lo natural y lo construido | Casa de vacaciones "Azul Nomeolvides"

Escrito por Valentina Martín Millán


Arquitectos: Samantha Calzada.

Fotografía (renders o imágenes): Bernardo Buendía Bosch.

Ubicación: Laguna Bacalar, México.

Año: 2019.

En medio de la selva tropical mexicana, a orillas de la laguna Bacalar en México, se encuentran ubicadas unas pequeñas cabañas para vacacionar, donde la naturaleza circundante es su principal espectáculo.


Esta propuesta realizada por la arquitecta Samantha Calzada toma como eje principal para su diseño el cuidado del medio ambiente, la conservación del entorno y los principios de la arquitectura bioclimática. Busca, en todo momento, aprovechar su entorno para provocar el mínimo daño posible hacia este, convirtiéndolo en un proyecto que vale la pena destacar y explicar en cuanto a lo bioclimático.


El proyecto consiste en un área social que se abre hacia seis habitaciones en forma de cabañas independientes.

En cuanto a su emplazamiento, era fundamental conservar el área verde, así como buscar la manera de aprovechar las vistas hacia la laguna. Para esto utiliza la pendiente pronunciada y diseña unos módulos que se integran en el lote junto con la naturaleza, creando niveles diversos. Con esta propuesta logra mantener el 95% del área del lote como área verde o espacio permeable.


Además, al estar en medio de una selva tropical, uno de sus objetivos también consistió en respetar los árboles existentes, lo cual efectivamente se pudo realizar, buscando, además, hacer una reforestación con especies endémicas a las zonas que se encontraban afectadas.


En cuanto a su estructura, el proyecto se encuentra levantado sobre pilotes, garantizando el flujo natural de las escorrentías y de los corredores biológicos de la zona, evitando la erosión y el daño a la biodiversidad existente.


Por el lado de su posición, las cabañas se encuentran dispuestas con la fachada principal hacia los vientos dominantes, es por esto que cuentan con una abertura de piso a techo, en la cual en la parte superior dispone de un calado que permite el paso constante del flujo del aire; en cuanto a la fachada posterior, esta se encuentra dispuesta con un muro-louver, por lo cual garantiza la ventilación cruzada dentro de las cabañas.


En cuanto a la materialidad, se buscó que, en su mayoría, todos los materiales se pudieran encontrar de manera cercana para minimizar la huella de carbono que se genera debido al transporte de materiales; es por esto que su cubierta, la cual es el envolvente principal del proyecto, está hecha de zacate k’oxolaak, un material autóctono cultivado sustentablemente, el cual, además, es un aislante térmico natural. Ya para el diseño interno, se buscaron materiales que fueran de bajo mantenimiento y también de la región, todo esto para garantizar el menor daño al medio ambiente posible.


Ya, por último, cabe resaltar que no solo se utilizó el entorno a su favor, sino que también empleó estrategias para la producción de electricidad y el aprovechamiento de aguas lluvias.


Como resultado tenemos este pequeño espacio bioclimático que respeta de diversas maneras el medio ambiente y su entorno circundante, demostrando que lo construido no siempre es quien deba adueñarse del espacio, sino que a veces se puede complementar mutuamente con lo natural creando espacios donde se pueda admirar lo uno y lo otro.


¡GRACIAS POR LEER!

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